Mis primeros pasos en salsa

By | July 24, 2012

El año pasado, a pesar de que siempre estuve peleado con el baile, decidí tomar un curso de salsa cubana. Debo confesar que fue una decisión complicada, porque no me gustaba la salsa y no estaba seguro si tenía talento para bailar. Sin embargo, mi motivación era probar algo nuevo y debo decir que los resultados me sorprendieron tanto que cambiaron mi forma de ver el baile y la salsa para siempre.

Esta decisión se formó hace varios años atrás, mientras veía Jammin’. Si no tuvieron la oportunidad de verlo, les cuento que era un programa de la televisión peruana donde bandas de música interpretaban covers o temas propios. En aquella oportunidad, la Navidad estaba cerca y mientras los músicos descansaban, una animadora preguntaba a todos: “¿Qué le pedirías a Papa Noel?”. En mi opinión, solo era una sección de relleno y no prestaba atención hasta que un guitarrista dijo: “Le pediría, aunque sea por un solo día, saber bailar salsa… ¡Ah! Pero también disfrutarlo”. Inmediatamente, sentí el mismo interés y escribí en mi libreta de notas que debo buscar dónde aprender salsa.

Así, pasaron varios años, ya que no buscaba cursos de salsa… Hasta que un día, encontré un cupón de descuento para clases en Salsa-School. “¡Qué coincidencia! ¡El curso de salsa me encontró!”, me dije. Por eso, revisé mi antigua libreta de notas para recordar el contexto. Luego, tomé el teléfono para preguntar si podrían enseñar a un rockero que no baila nada, es más, para estar completamente seguro, fui a ver como eran las clases. Mi impresión fue buena desde que llegué, ya que tenían cochera, el local era agradable, el trato era muy bueno y los alumnos tenían todos los niveles (avanzado, intermedio y, por su puesto, novatos). Así que, decidí tomar el curso.

Inscribirme fue fácil pero, como me esperaba, mi primera clase fue difícil, ya que estaba solo, nervioso y no tenía idea que podía suceder. Recuerdo que lo primero que me sorprendió fue la forma de calentar, dado que algunos de esos movimientos hacían muy obvia mi falta de flexibilidad y experiencia. !Sentía que me movía como un robot! Luego, llamaron a todos los novatos a una esquina y comenzaron a enseñarnos los pasos básicos del ritmo “1, 2, 3… 5, 6, 7…”. Puede parecer sencillo, pero mis pies ignoraban las ordenes que les daba, eso era frustrante porque veía como otros novatos cogían rápidamente el ritmo. En ese momento me pregunté: “¿Por qué demonios estoy aprendiendo salsa?” y antes que pudiera responderme, Victor, uno de los instructores, dio un consejo a todos: “¡Practiquen en casa y escuchen salsa!”.

No pude evitar relacionar ese consejo con una de las técnicas que aprendí en el libro “Pragmatic Thinking and Learning” de Andy Hunt y que ya la había aplicado exitosamente en otros contextos. Es una técnica simple pero muy útil. Si la llevamos a la salsa sería: practicar en casa pero no solo físicamente sino también imaginar que uno baila salsa y en especial mientras escuchas salsa todo el día. Como deben suponer, me puse a escuchar salsa todo el día y casi todos los que me conocen se sorprendían porque nunca imaginaron que me interesaría la salsa… ¡Un rockero escuchando salsa todo el día!

Mi segunda clase también fue difícil, porque debía bailar en pareja pero aún no me sentía seguro con los pasos. Lamentablemente, me tocó bailar con un chica que tenía poca paciencia y, como era de esperar, sentí que se incomodaba por mis errores marcando los pasos. Era un momento complicado pero Olga, una instructora, se dio cuenta de mi aprieto; cambió a la chica con otra pareja y ella misma se puso a bailar conmigo durante esa clase. Olga tenía mucha paciencia y consejos muy prácticos que me ayudaron a comprender mejor el “1 2 3 … 5 6 7 …”. Ahora, cuando recuerdo esa clase, estoy seguro que si Olga no me ayudaba y me animaba a seguir practicando, mi historia con la salsa hubiera sido distinta.

Felizmente, durante las siguientes clases fui mejorando, gracias a los consejos que recibía de los instructores y a la técnica que estaba aplicando. Si bien, no me convertí en un experto en salsa, ahora puedo bailar, con más seguridad, en alguna que otra reunión. Ya no me siento perdido con los pasos y creo que puedo mejorar más si le dedico tiempo. Espero, por eso, volver a retomar las clases de salsa y ver hasta donde puedo llegar. Como deben imaginar, eso esta escrito en mi libreta de notas y espero hacerlo pronto.

Como conclusión de esta experiencia, debo decir que estoy convencido que bailar no es imposible, aún para un rockero que no le gustaba la salsa. Digo “gustaba” porque eso cambio, quizás escuchar salsa todo el día hizo algo en mi, ya que ahora me gusta la salsa y disfruto escucharla así como bailarla.

!Si en algún momento desean aprender salsa y están por Lima – Perú, definitivamente tienen que pensar en Salsa-School!

No puedo terminar este artículo sin antes dar algunos agradecimientos a la gente de Salsa-School: Olga V., gracias por tu paciencia y ánimo. Diego G., gracias por esos consejos que hacían ver todo mas simple. Erika S., gracias por tu paciencia y disculpa los pisotones. Claudia L. y Noemi O.; gracias por su paciencia y los tips. Julio E., Victor y Alfredo; gracias por las correcciones y tips.

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